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Cada hora mueren 10 personas por enfermedad cardiovascular en Argentina!

Durante el XXXIX Congreso Argentino de Cardiología y el XXIV Congreso Interamericano de Cardiología, que contó con la participación de 10.000 cardiólogos, 300 de los cuales fueron invitados extranjeros,  se discutieron  estrategias para disminuir el impacto de la enfermedad cardiovascular, primera causa de muerte en el país y en el hemisferio occidental, por encima del cáncer , las enfermedades respiratorias y las infecciosas y se llego a algunas de las siguientes conclusiones:

  • Reducir el tabaquismo y la exposición al humo de tabaco ambiental.
  • Detectar y tratar la hipertensión arterial y el colesterol elevado.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Ingerir menos sal.
  • Practicar más actividad física.

He aquí el puñado de sencillas medidas que, según los médicos, permitirían reducir drásticamente la mortalidad cardiovascular y cerebrovascular.

«En 2011 murieron en el país 96.000 personas por causas cardiovasculares [más de diez por hora]. Es un número escandaloso. Tenemos que bajarlo en un 25% para 2025 [según las metas para reducción de enfermedades no transmisibles que se plantea alcanzar la Organización Mundial de la Salud].»

Pero aunque las medidas son bastante simples, la tarea para los cardiólogos es muy compleja: según las encuestas nacionales de factores de riesgo realizadas en el país, entre 2005 y 2009 aumentó alrededor de un 8% el sedentarismo, creció de 14,6% a 18% la obesidad, una de cada cuatro personas agrega siempre sal a las comidas antes de probarla y apenas el 5% de la población consume al menos cinco porciones de frutas y verduras por día. El 34,5% admitió haber tenido la presión arterial elevada en, por lo menos, una consulta y el 29% de los que se midieron el colesterol lo tenían elevado. También aumentó la prevalencia de diabetes en un 9,6%.

En un comunicado del congreso, se  subrayó que «entre el 60 y el 80% de las enfermedades cardiovasculares de los últimos 50 años se deben a dos industrias: la del tabaco y la de la alimentación. Disminuir el consumo de sal permitiría reducir 20 a 30% la enfermedad cardiovascular, y se paliaría la epidemia de obesidad. Sin embargo, no es tan sencillo lograrlo. Tal vez por eso, en una de las conferencias más impactantes del congreso, se  «lanzó el desafío de bajar un 50% la mortalidad cardíaca modificando aspectos culturales, hábitos de vida y la organización del sistema sanitario».

«El peso de los hábitos en la enfermedad cardiovascular es enorme». Según los especialistas, la Argentina tiene cifras de cardiopatía similares a las de países desarrollados, otro de los factores que inciden en el aumento de infartos en el país y en el mundo es la urbanización.

Se presentaron  resultados preliminares del Estudio Prospectivo de Epidemiología Urbana y Rural (PURE, según sus siglas en inglés), que analizó datos relevados entre 2003 y 2009 de más de 150.000 personas de 17 países, entre ellos, la Argentina.

«Este trabajo muestra la falta de continuidad en los tratamientos. Poca gente toma la medicación que se le indica. Incluso los que tuvieron un evento cardiovascular, a los noventa días abandonan todo. No se controlan la presión ni el colesterol… Es muy frustrante, porque el acceso a los medicamentos existe y está disponible. A veces se reciben gratuitamente y sin embargo el tratamiento se abandona igual.»

Uno de los artilugios farmacológicos para mejorar la adherencia sobre los que se discutió en las sesiones es la «polipíldora», un único comprimido que reúne cuatro o cinco medicamentos y que estará disponible en 2014 en nuestro país.

Otra novedad farmacológica que despertó mucho interés es una nueva generación de anticoagulantes orales para prevención de ataque cerebral en pacientes con fibrilación auricular, un tipo de arritmia cardíaca muy frecuente. Son drogas que no requieren control sanguíneo constante. Tienen efectos notables, especialmente si se tiene en cuenta que a los 80 años una de cada 5 personas tiene fibrilación auricular, y que el 89% de los ACV se producen en pacientes con este trastorno. Estas drogas tienen menor riesgo de sangrado que las anteriores.»

Por su parte, Valentín Fuster, uno de los cardiólogos de mayor renombre en el mundo, hizo hincapié en la prevención y la necesidad de trazar políticas educativas para niños de cinco y seis años, y presentó experiencias realizadas en Colombia y España.

«En el país latinoamericano lo hacen a través de Plaza Sésamo , donde el doctor Fuster protagoniza uno de los personajes -. Por ejemplo, con el juego de dejar de lado las bebidas gaseosas edulcoradas lograron promover una disminución de la obesidad infantil. Ocurre que los patrones de alimentación se consolidan fuertemente entre los cuatro y los seis años.»

«Hay que trabajar en varios frentes. En la comunidad, bajando la obesidad, el sedentarismo y el tabaquismo, que a su vez están asociados con mayor hipertensión y diabetes, que afectan a un porcentaje muy alto de la población. También en el sistema sanitario, mejorando las acciones de prevención y de atención. «El estudio PURE mostró que aunque en los países de altos ingresos hay mayor número de factores de riesgo, la mortalidad es siete veces mayor en los de bajos ingresos.»

 FUENTE: La Nación. Lunes 21 de octubre de 2013 | Publicado en edición impresa
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