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Suplementos Deportivos

En la afanosa y constante búsqueda del aumento del rendimiento los deportistas recurren frecuentemente a todos aquellos productos que, por alguna razón no del todo avalada científicamente, están emparentados con la posibilidad de incrementar la performance.

Desde que las sustancias ilegales están obviamente desautorizadas por los laboratorios de control antidóping, el acento se ha puesto cada vez con mayor énfasis en aquellos suplementos de origen natural, en particular, las proteínas y las vitaminas y minerales.

El porqué de esta necesidad de suplementar la dieta tiene múltiples explicaciones, sociales, psicológicas, deportivas, etc.

Una de ellas podría ser la incesante y estimulante búsqueda del éxito deportivo altamente relacionado con el rédito económico glorificado por la sociedad de masas y que poco, quizás, tenga de interés personal por parte del mismo deportista por lo menos en edades tempranas. Por otro lado las imágenes corporales distorsionadas tienden a inducir al sujeto a ingerir sustancias con las que creen, erróneamente, poder modificar en algo su estructura morfoantropométrica. Además los deportistas tienen el criterio de que por más alimentación que ingieran no alcanzan a satisfacer las demandas corporales que insume la actividad física exhaustiva.

En síntesis en todo el ámbito del deporte se posee no poca confusión respecto de si verdaderamente algunos de los suplementos existentes en el mercado tienen efectos ergogénicos, es decir, que promueven el incremento de la capacidad de trabajo físico. Lo cierto es que si bien aún hoy existe controversia sobre muchos de estos temas quedan varias dudas las que se irán aclarando con las próximas investigaciones.

Se debe reconocer también que en los últimos congresos internacionales de medicina del deporte las conferencias más multitudinarias son aquellas en las que se debate el análisis de la toma de suplementos lo que no hace más que corroborar la falta de una posición standard de consenso sobre como proceder desde lo terapeutico. En general la posición oficial de los entes rectores sobre los lineamientos a seguir frente a la nutrición y el deporte indican que una dieta adecuada, variada, mixta y suficiente aunque adaptada en sus nutrientes y no nutrientes como también en los fluídos a los distintos tipos de entrenamiento, competencias y/o disciplinas deportivas debe alcanzar a abastecer todas las necesidades del atleta.

Es verdad que la población deportiva tiene requerimientos mayores que la población inactiva pero estos aumentos también pueden ser satisfechos a partir de la alimentación.

Aminoácidos y Proteínas

La importancia de las proteínas y sus componentes básicos, los aminoácidos, en la dieta del deportista está vinculada con las necesidades aumentadas en deportes donde la fuerza muscular es relevante por su contribución al desarrollo y crecimiento de los tejidos, en particular, el tejido muscular.

El efecto ergogénico de las proteínas es un tema muy controvertido y por tal motivo es que los deportistas físicoculturistas y levantadores de pesas consumen enormes cantidades de suplementos proteicos y aminoácidos que, incluso, los pueden llegar a intoxicar.

Si bien es cierto que las necesidades proteicas de un adulto están alrededor de los 0.8 gr/kg/día, el atleta ve incrementada esta necesidad al doble o más aún, sobre todo si realiza deportes de fuerza. En general los deportistas suelen ingerir alrededor de 1,6 g/kg/día. Estudios en los que se siguieron deportistas y entrenamientos con dietas altas en proteínas han visto retención de las mismas en comparación con aquellos no entrenados. También es cierto que la excresión urinaria de nitrógeno es menor en sujetos entrenados aumentando en proporción el tejido libre de grasas.

En la actualidad no están justificadas las dietas muy ricas en proteínas mas allá de los requerimientos aumentados del atleta, sobre todo por el riesgo de la excresión de los aminoácidos no usados en su paso por el riñón. Además no está comprobado hasta la fecha que el aporte extra de proteínas, mas allá de la dieta, contribuya a un aumento del rendimiento.

Veinte aminoácidos han sido identificados como necesarios por el cuerpo para el crecimiento y metabolismo humano, de éstos 12 son considerados no esenciales porque el cuerpo los sintetiza y 8 son esenciales pues deben ser administrados con la dieta. Si alguno de ellos no es ingerido, la proteína que lo contenga no estará capacitada para mantener el tejido correspondiente. Si bien las proteínas también constituyen un recurso energético su utilidad por parte de los deportistas tiene valor en cuanto al desarrollo muscular incrementando la fuerza y potencia muscular y, por ende, el rendimiento.

“Creatina: Una situación particular es la que se plantea con la creatina. Como esta proteína es un compuesto que, unido al fosfato, provee un alto recurso energético para las actividades de velocidad y potencia, es decir gestos rápidos e intensos de no más de 12-15 segundos de duración; se ha visto que aportes extras de creatina pueden llegar a incrementar los depósitos musculares y, en este caso, como se trata de un producto natural que no es catalogado como doping y que ha demostrado su eficacia en cuanto a una mayor disponibilidad energética para las actividades señaladas, es que se está intentando su uso en diferentes disciplinas. Usualmente las reservas musculares de los compuestos de fosfocreatina son muy bajas agotandose rápidamente (segundos) por lo que incrementando estas reservas se estima un aumento en el rendimiento”

Vitaminas y Minerales

Vitaminas:
Las vitaminas, minerales y oligoelementos constituyen un gran interés en el mundo del deporte debido a su supuesto rol en el aumento de la performance durante el entrenamiento y la competición. Considerando que hasta la fecha los estudios no demuestran claramente un aumento del rendimiento deportivo un 50 al 80% de los deportistas acuden a estos suplementos. El porqué de ello radica en que si las vitaminas y los minerales están implicados en muchas de las reacciones del metabolismo energético mitocondrial es asumido que el aporte extra de estos elementos ayude a mejorar dicho metabolismo. Tanto las vitaminas como los minerales se requieren en relativas pequeñas cantidades aunque sin ellos se hace difícil utilizar los nutrientes que ingerimos. En cuanto a las vitaminas el exceso que se ingiere es mayormente excretado por la orina pero también se acumulan en el cuerpo y se han reportado casos de toxicidad.

Las que más se han investigado en relación con el rendimiento deportivo son las del grupo B, la vitamina A, la C y en los últimos años la vitamina E por su propiedades antioxidantes.

Algunos estudios han mostrado que la suplementación con complejo B facilita la performance, sin embargo la mayoría de los investigadores acuerda en que esto es así cuando se comprueba una deficiencia previa. Por otra parte creando condiciones de deficiencia se llega a deteriorar la performance.

La suplementación con vitamina C ha producido resultados equívocos hasta la fecha aunque, al igual que con las del grupo B, no se ha demostrado incrementos del trabajo físico cuando no existen deficiencias.

Los estudios con suplementación de vitamina E son los más populares y los más controvertidos ya que por un lado se dice que el deporte de alto rendimiento es un poderoso generador de radicales libres, que son moléculas inestables electricamente responsables de la oxidación del cuerpo y de muchos procesos vinculados al envejecimiento, pero por el otro se plantea que el ejercicio físico es uno de los factores que incrementa las defensas antioxidantes del cuerpo; de modo que estos conceptos si bien parecen antagónicos lo cierto es que lo que prevalecería es la búsqueda de un equilibrio en relación con el programa de actividades físicas, sobre todo con la intensidad. Hasta ahora no se ha demostrado fehacientemente que el aporte de vitamina E mejore la performance salvo algunos estudios de deporte en altura pero, quizás, su uso esté justificado por el lado de la salud.

Minerales:
Los minerales constituyen el 4% del peso corporal total, son sustancias inorgánicas esenciales para el normal funcionamiento celular. Los macrominerales son aquellos que se necesitan en más de 100 mg/día y los microminerales los que se requieren en menor cantidad.

Las propiedades ergogénicas de los minerales son menos reconocidas que las de las vitaminas, están siendo frecuentemente investigados y los más reconocidos son el calcio, hierro y magnesio.

En relación con el deporte el calcio, responsable del 40% del status mineral del cuerpo, interviene en el acoplamiento actina-miosina, base de la contracción muscular y en el fortalecimiento de los huesos. Se conoce que su suplementación es inútil si existe una adecuada ingesta acorde a las normas que impone la RDA ( recomendaciones dietarias).

El hierro juega un papel clave en el transporte de oxígeno por la formación de hemo y mioglobina. Contrariamente a otros minerales la deficiencia de hierro es bastante común en el mundo sobre todo en la mujer. En las atletas de EEUU se ha confirmado una deficiencia del 22% y como ello se traduce en disminución del transporte de oxígeno, la suplementación está justificada derivando en mejoras de rendimiento.

Otro de los minerales más cuestionados y cuya suplementación está ampliamente difundida es el magnesio. En este caso en aquellos atletas con bajos pesos o quienes tiendan a altas tasas de sudoración durante tiempos de verano se pueden detectar deficiencias en las que la suplementación tendría valor para aumentar o, mejor, mantener el rendimiento.

En cuanto al sodio, potasio y cloro intervienen en el potencial de acción y, por ende, en el control del impulso nervioso y también en el mantenimiento del balance hídrico corporal. Siendo las dietas occidentales altas en sodio su suplementación no está indicada aunque en climas cálidos y en sujetos con abundante transpiración pueden darse casos de depleción justificando el aporte.

Finalmente en el cuadro se observa cómo se puede evaluar si un deportista está sujeto a una dieta adecuada en cuanto a sus necesidades vitamínico-minerales y ello estará vinculado a los porcentajes de ingesta en relación con los requerimientos planteados por la RDA.

Ingesta pobre de una vitamina/mineral………………66.6%-75% menos que RDA
Ingesta elevada …………………………………………………..2-3 veces mayor que RDA
Ingesta muy elevada……………………………………………4-9 veces mayor que RDA Megadosis…………………………………………………………….10 o más que RDA

Dr Jorge Osvaldo Jarast

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