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Tabaquismo

 
   
 

 

Las estrategias para el control del tabaco y su racionalidad  
    Tabaquismo    
El tabaquismo es la principal causa evitable de muerte según la Organización Mundial de la Salud. El tabaco mata, anualmente, más personas que el HIV/SIDA, los accidentes de tránsito, el alcoholismo, las drogas ilegales, los homicidios y los suicidios, juntos. La mayoría de las muertes por tabaco se deben a enfermedades cardiovasculares. La gran mayoría de los fumadores se inicia en la adolescencia y queda atrapada en una adicción que se considera tan o más intensa que la provocada por la cocaína o la heroína. Hace poco tiempo el gobierno uruguayo anunció una serie de decretos que movilizaron a los medios de comunicación y pusieron el problema del tabaco en la opinión pública, generando un debate sobre lo apropiado o no de estas medidas. Los profesionales de la salud, incluidos los cardiólogos, hemos estado al margen durante mucho tiempo de la responsabilidad profesional y social que nos compete en el control del tabaco. En gran parte, esto se ha debido a desinformación. Este artículo de revisión pretende aportar información sobre la naturaleza, magnitud y características del problema del tabaco, que esperamos ayude a muchos cardiólogos a entender tanto este complejo problema como la racionalidad de las medidas que se han propuesto, y las que se promoverán en un futuro cercano. Dichas medidas forman parte del Convenio Marco para el Control del Tabaco, el primer tratado de salud publica mundial, que nuestro país ha ratificado y, por lo tanto, comprometido a cumplir y que ya está vigente.
 
  Introducción al Problema del Tabaco  
 

El consumo de tabaco o tabaquismo es conocido por el hombre desde hace miles de años, pero recién en el siglo XX adquiere los niveles con los que se le conoce actualmente. Se estima que 1.150 millones de personas eran consumidoras de tabaco a nivel mundial en la década de 1990, y la mayoría de ellas se había iniciado antes de los 18 años de edad (1). Este consumo suele generar una dependencia o adicción que no es nada fácil de superar. La exposición al humo del tabaco produce una intoxicación crónica que ocasiona severos daños a la salud, tanto de los consumidores como de los que son expuestos involuntariamente al humo del tabaco.

A pesar del conocimiento del daño, este consumo no es fácil de erradicar porque está muy arraigado en las costumbres sociales de la mayoría de los países, por la severa adicción que causa en sus consumidores, y porque existe un "vector" con un gran poder económico y político que impulsa la epidemia y se beneficia de ella: la industria tabacalera.

El problema del tabaco es un problema "global" y requiere una respuesta "global". Por ello la ex directora general de la OMS, la Dra. Gro Harlem Bruntland, propuso a la Asamblea Mundial de la Salud el desarrollo de un tratado mundial para abordar este problema: el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT). El CMCT no plantea una "ley seca" ni hará desaparecer el problema del tabaco, pero puede constituirse en una herramienta extremadamente efectiva para frenar la evolución actual de la epidemia de tabaquismo.

Los profesionales de la salud deben conocer perfectamente los diferentes aspectos del complejo problema que representa la epidemia de tabaquismo, así como conocer a fondo la racionalidad de las medidas contenidas en el CMCT.

   
La Situación Actual de la Epidemia
 

En el siglo XX los importantes descubrimientos científicos y la aplicación sistemática de medidas sanitarias adecuadas ha logrado reducir y hasta erradicar varias de aquéllas. Pero también en este siglo el desarrollo tecnológico y el estilo de vida que ha adoptado el hombre lo ha expuesto a muchos agentes que ponen en riesgo su vida. De todos estos agresores generados vinculados al estilo de vida, el más intenso y grave, por sus importantes repercusiones sanitarias, es el consumo de tabaco.

El tabaquismo no es una enfermedad infecciosa transmisible, sin embargo el consumo de tabaco se ha difundido amplia y rápidamente en prácticamente todos los países o culturas en la cuales ha ingresado, salvo que aspectos religiosos o culturales lo hayan impedido. No ha respetado sexo, raza, edad, ni condición económica o social. Utilizando todos los medios de transporte ha logrado llegar a los lugares más alejados de la tierra y abunda aún en zonas donde faltan o escasean elementos imprescindibles para la vida humana.

Si bien desde hace siglos los médicos han venido advirtiendo sobre los daños vinculados al consumo de tabaco, es recién a mitad del siglo XX, con el estudio de Doll y Hill sobre la relación entre cáncer de pulmón y tabaquismo, que se confirma en forma inequívoca la relación entre este consumo y una enfermedad mortal.

A pesar de ello, durante la segunda mitad del siglo XX el tabaquismo aumentó en forma constante y alarmante a nivel mundial, fundamentalmente en los países no desarrollados, y las repercusiones físicas generadas por el mismo se constituyeron en la principal causa de muerte, anticipada, evitable, en el mundo.

El tabaquismo se encuentra entre las más grandes causas de muerte prematuras y prevenibles de toda la historia de la humanidad.

 
El Desvío de la Epidemia
 

Actualmente fuma 30% de la población mundial. Si continúa la tendencia actual, en el año 2020 alcanzaría 35%.

El consumo de tabaco se ha transnacionalizado rápidamente en las últimas décadas. Si bien se ha mantenido estable en los países más desarrollados, ha venido creciendo rápidamente en los países con economías de ingresos medios desde la década de 1980, mientras que los países menos desarrollados han sufrido un incremento significativo y rápido desde 1995.

Si no se toman medidas adecuadas, las 5 millones de muertes que hoy se atribuyen al tabaco en el mundo se duplicarán en 20 años, y la mayoría de esas defunciones ocurrirán en los países menos desarrollados (figura 1).

 
Proyección hasta el año 2025 del consumo mundial de cigarrillos según nivel de desarrollo si no cambia el consumo per cápita, suponiendo un incremento de 2% de ingresos y crecimiento medio de la población.
 
Un Problema de Salud Diferente
 

El tabaquismo es un problema de salud diferente a otros.

El "agente productor de la enfermedad" (los productos del tabaco) es demandado por los consumidores, forma parte de las costumbres sociales en muchas partes del mundo y goza de aceptabilidad social.

Su uso no sólo daña a los que lo consumen, sino también a quienes están expuestos involuntariamente a su humo.

Sus efectos sobre el cuerpo son generalmente lentos y a largo plazo, y no suelen determinar una perturbación ostensible del comportamiento humano, como lo hacen el alcohol y otras drogas.

No provoca ninguna "lesión característica", sino que acelera procesos patológicos comunes en el ser humano.

Provoca en la gran mayoría de los consumidores una dependencia muy intensa, que suele ser muy difícil de superar para muchos. El estilo de vida actual ha facilitado su propagación al ser incorporado como una herramienta para el manejo de los estados emocionales. Por ser un fenómeno complejo exige ser encarado en forma multidisciplinaria, lo que demanda mucho esfuerzo y recursos. El tabaquismo suele tener una modalidad propia en cada país, por lo que las soluciones globales deben, necesariamente, ser adaptadas a nivel local.

 
El Costo Humano
Lo que el fumador introduce en su cuerpo
 
Cuando una persona fuma introduce en su cuerpo más de 4.000 sustancias, muchas de ellas tóxicas y otras cancerígenas (tabla 1). Este ingreso diario provoca un estado de intoxicación crónica que lenta, progresiva e inexorablemente, va afectando todos los sectores del cuerpo. Esta intoxicación demora 15 a 25 años en provocar alguna de las 50 enfermedades que se han relacionado con el tabaco, pero mucho antes deteriorará la calidad de vida de los fumadores, al afectar la capacidad de reserva funcional de muchos órganos.
 
Principales Sustancias Tóxicas y Carcinogénicas Contenidas en el Humo del Tabaco
 

- Irritantes y tóxicos:

  • Benzopireno
  • 2-Naftilamina
  • 4-Aminobifenil
  • Benceno
  • Clorhidrato de vinilo
  • Arsénico
  • Cromo
  • Polonio-210

- Carcinógenos:

  • Amoníaco
  • Formaldehído
  • Monóxido de carbono
  • Nicotina
  • Tolueno
  • Dióxido de nitrógeno
  • Cianuro de hidrógeno
  • Acroleína
  • Acetaldehído
 

Los fumadores inhalan al fumar una porción del humo del tabaco denominada corriente principal (CP) que es la que se aspira a través de la columna encendida de tabaco y el filtro del cigarrillo. Esta constituye 15% del total del humo del tabaco. Los no fumadores inhalan principalmente la corriente lateral (CL), que es el humo que se genera entre pitada y pitada, o cuando el cigarrillo está en el cenicero. La corriente lateral aporta 85% del humo de tabaco ambiental (HTA), que es la resultante de ambas corrientes.

La CP resulta de un proceso de combustión que alcanza, en la punta del cigarrillo, temperaturas de 900 grados centígrados, mientras que la CL es generada a temperaturas más bajas, produciéndose una combustión incompleta, por lo que las sustancias resultantes de las mismas son más tóxicas que las de la CP. Por tal motivo, la CL es más peligrosa que la CP para la salud de los seres humanos.

 
Los Riesgos del Consumo
 
Si bien no existe ninguna enfermedad específica vinculada al consumo de tabaco, y todas las enfermedades también pueden verse en los no fumadores, el problema está en la prevalencia que estas tienen en los fumadores. El tabaco es responsable de 85% a 90% de los cánceres de pulmón, de 30% de todas las muertes por cáncer (figura 2), de 75% a 85 % de los casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (bronquitis crónica, enfisema pulmonar), de 30% de las muertes por enfermedad coronaria.
 
 
   
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