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Contra el Stress …

Contra el stressAunque la sociedad moderna se ha vuelto más compleja y más exigente, nuestros mecanismos de defensa para hacer frente a esa adversidad no han evolucionado tanto. 

Es así que nuestras respuestas fisiológicas a las presiones sociales, a la sobrecarga de información y a los cambios rápidos son similares a las que utilizaba el hombre prehistórico para evitar el peligro físico y tender a la supervivencia.

El hombre moderno, sin embargo, debe afrontar la paradoja del stress ya que éste es una parte integrante de la vida, estimulando en nosotros ese impulso vital y el dinamismo que nos permite progresar.

Cuando nos enfrentamos con situaciones de transformación que exceden este talento natural de adaptación del que dispone el ser humano, se llega a una situación conflictiva y de desequilibrio, entonces el stress vital, fisiológico, natural se transforma en distress, nocivo para la salud.

La naturaleza del organismo humano es extraordinaria. Todo tiende a un equilibrio armonioso, el cual es permanentemente desafiado y amenazado por fuerzas y estímulos distorsionantes. Desde la aparición del hombre sobre la tierra, éste ha intentado por todos los medios liberarse de todos aquellos elementos que perturbaran su disfrute de la vida. Con el advenimiento de la sociedad industrializada los habitantes han tratado de satisfacer muchos de los deseos anhelados desde hace tiempo y, en realidad, la vida moderna de las ciudades ricas se ha caracterizado por la abundancia de alimentos y otras sustancias tales como el tabaco, alcohol y drogas que producen una sensación de ¨felicidad¨ pasajera e ineficaz. La sociedad de consumo, además, se acompaña de una carrera desmesurada y competitiva para conseguir un status social y el dinero que lo soporta sometiéndose a un gran stress por mantener e incrementar las cuentas bancarias. Por otra parte, el trabajo corporal gracias a las nuevas tecnologías que colman de alegría a los integrantes de la sociedad opulenta, fue sustituido provocándole al hombre moderno un tiempo ocioso que no necesita y no sabe cómo manejar. El cuerpo reacciona entonces, con un repertorio de respuestas físicas y mentales intentando mantener ese delicado equilibrio. En este contexto definimos el distress como un estado de disarmonía con consecuencias específicas o generalizadas.

El concepto de stress ha evolucionado a lo largo de los últimos 2500 años. Heráclito fue el primero en sugerir que un estado estático, no cambiante, no era natural. Luego fue propuesto que todas las cosas estaban formadas por elementos y cualidades en oposición o alianza unas contra otras y que ese estado de equilibrio era una condición necesaria para la supervivencia de los seres vivos. Fue Hipócrates quien luego asemejó el término salud al de equilibrio armonioso y enfermedad a lo contrario y también sugirió que las fuerzas distorsionadoras que conducían a la desarmonía y a la enfermedad derivaban de fuentes naturales así como adaptativas. Los romanos luego certificaron este poder sanador de la naturaleza. En los años del renacimiento se extendió el concepto hipocrático de enfermedad, más tarde estas fuerzas fueron relacionadas con parámetros emocionales y físicos hasta que llegamos a Hans Selye quien le pidió prestado el término stress a los físicos y nos planteó la hipótesis de que una constelación de sucesos psicológicos y físicos representaba la consecuencia de una intensa respuesta de adaptación. Es interesante señalar que esta respuesta tiene un alcance moderado que, si es suficiente, controla al estímulo desencadenante y se percibe como placer o emoción y esto es muy positivo para la salud, el crecimiento y el desarrollo intelectual.

Desafortunadamente el hombre moderno, bombardeado incesantemente por presiones laborales, familiares, económicas, personales, ambientales sumadas a los malos hábitos y al desmesurado estímulo de la tecnificación de todos y de todo ve excedida, en mucho, sus capacidades de defensa desarrollando distintos tipos de manifestaciones en su cuerpo, deteriorando su salud, disminuyendo su estilo y calidad de vida y, por lo tanto, sus capacidades de producción laboral, intelectual, física desencadenando enfermedades relacionadas con el exceso de estímulos stresantes:

  1. Cardiovasculares: palpitaciones, dolor de pecho
  2. Digestivas: acidez, gastritis, úlceras
  3. Alergias: asma, psoriasis, prurito, herpes, eczema
  4. Sexuales: impotencia, frigidez, eyaculación precoz
  5. Locomotor: tensiones musculares, dolores de espalda
  6. Comportamiento: bulimia, anorexia, obesidad
  7. Mentales: ataques de pánico, insomnio, fatiga, depresión
  8. Hábitos (tabaco, alcohol)

Es imposible suprimir el stress por completo ya que desde el punto de vista fisiológico ello sería sinónimo de muerte. El objetivo es, entonces, disminuirlo haciendo factible que nuestra capacidad de defensa alcance a mantener la armonía tan deseada.

Pautas para el manejo adecuado del stress:

Un enfoque integral implica la implementación de técnicas que, individualmente o mejor en conjunto, permitan aumentar la resistencia y elevar el umbral de respuesta al stress. Así se ha estudiado que existen hoy por lo menos 6 ítems que han demostrado su eficacia para la prevención y tratamiento del mismo. Ellos son:

  • Dieta
  • Ejercicio físico supervisado y adaptado
  • Relajación, Respiración, Meditación, Imaginería
  • Trabajo, Estudio
  • Diversiones, Esparcimiento
  • Grupos de apoyo, Asertividad

Cada uno de éstos ítems o todos pueden ser aplicados en distintos individuos y en cada uno pueden haber distintos resultados dependiendo de la idiosincrasia de los mismos.

– En la actualidad existen ciertos alimentos que, ingeridos en cantidades adecuadas, pueden ser una inestimable ayuda para combatir el stress. Tan sólo para ejemplificar, se conoce que la vitamina E es un potente antioxidante que morigera los efectos deletéreos responsables del stress oxidativo.

– Las actividades físicas y deportivas se dividen en áreas que, según la disciplina y sobre todo la intensidad y carga de trabajo, pueden apuntar al bienestar o, por el contrario, contribuir a un mayor grado de stress. Los ejercicios físicos también aportan beneficios psicológicos al unir cuerpo y mente por intermedio de una forma de expresión natural. La sensación de bienestar y serenidad, que dura mucho mas allá del período de ejercicio y que tiene que ver con la liberación de neurohormonas por la práctica del mismo, refuerza nuestros sentimientos positivos respecto de nosotros mismos y de nuestro entorno. La falta de equilibrio entre la actividad física y la actividad mental, que deriva de nuestro modo de vida sedentario, es la responsable de padecimiento de distress.

– Las técnicas de relajación, cuya gama es muy amplia, tiende a enseñarle al sujeto víctima de tensión por stress, a aflojar sus músculos según su propia voluntad a través de una toma de conciencia ya que muchas veces la tensión crónica es tal que uno se ha acostumbrado inconscientemente a ella.

– Una efectiva administración de nuestro tiempo de trabajo y/o estudio es un enfoque clave para el dominio del stress. Establecer prioridades, preveer reservas para los imprevistos, metodizar las tareas, bloquear llamados inútiles, etc . son algunas claves que mejorarán nuestra presión laboral.

– Una dosis cotidiana de humor, risa, diversión es un poderoso antídoto contra el stress. El entusiasmo es una fuerza que llena de energía al que lo experimenta sin dejar espacio para los pensamientos negativos originarios de aquel. El sentido del humor permite impedir que se dramatice demasiado aligerando el impacto de situaciones stressantes.

– Las relaciones interpersonales entre sujetos con idénticos padecimientos disminuye los efectos del stress al permitirnos compartir angustias, ansiedades, depresiones. Una actividad positiva y dinámica pero, a la vez, compartida con pares constituye una clave eficaz en el manejo del stress.

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Las actividades de relax

Uno de los ítems que siempre se recomiendan para evitar y combatir el stress tiene que ver con las actividades de relax que tanto cuesta imponer en los deportistas.

Estas actividades alternativas, tales como el tai chi, yoga, etc, tienen enormes capacidades de proveer a la relajación cuerpo mente y, de hecho, deben ser parte complementaria de los entrenamientos y que , sin duda, tendrá beneficios en el rendimiento. Estas prácticas pueden ser efectuadas en días diferentes de las sesiones de entrenamiento o formar parte integrante de los mismos adicionándose unos minutos antes o después según los casos. Sea cual fuere el momento tendrán un alto impacto si se logra asimilar los beneficios de laxitud y de eutonía que determinan estos estados. Todo ello apuntará a una mejor predisposición a la actividad y a una mejoría del rendimiento a la vez que a un mejor equilibrio psicoemocional.

Hombre y Mujer

A medida que la mujer se ha visto involucrada en el trabajo, las empresas y las instituciones a la par del hombre, ha adquirido el mismo estilo y calidad de vida que éste, al que le suma toda las presiones provenientes de su casa y familia, es el clásico “síndrome de la mujer moderna que trabaja”.

Vacaciones

Las vacaciones, erróneamente, tienden a cumplir el deseo de relax del sujeto con distress. Esto es cierto, parcialmente, ya que se trata de un periodo de descanso lo que redundará en una merma de la tensión cotidiana y habitual. Y no siempre se trata de un periodo de descanso ya que muchos individuos tienden a trasladar su ritmo vertiginoso al de las vacaciones, reuniones, citas, celular en la playa, etc lo que contribuye poco al relax tan esperado. En realidad lo que uno busca es cambiar la actitud hacia un estado más relajado y perpetuarlo en el tiempo. No es bueno tomar un ritmo bueno y saludable y abandonarlo a corto plazo, ello produce desestabilizaciones corporales que llegan a ser deletereas para la salud.

Dr Jorge Osvaldo Jarast

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