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Condición Física y Síndrome Metabólico

La condición física es en estado de energía dinámico que le permite al individuo ser activo sin presentar un grado de fatiga excesivo.

Los elementos que componen la condición física son:

  • Resistencia cardiorrespiratoria (VO2 máximo)
  • Composición corporal
  • Fuerza
  • Resistencia muscular
  • Flexibilidad

Si bien todos estos elementos mejoran con la AF programada, los dos primeros son fundamentales para la terapéutica del SM.

El aumento del VO2 máximo y la disminución de la grasa abdominal se correlacionan inversamente con el riesgo cardiovascular. La cantidad de AF necesaria para reducir el riesgo cardiovascular de manera significativa es considerablemente menor que la necesaria para desarrollar y mantener altos niveles de condición física. Esto significa que aquellos estímulos que para un atleta serían insuficientes por no atravesar el umbral de adaptación, serían suficientes para lograr una mejora sustancial en el perfil de riesgo si fueran aplicados a una persona sedentaria.

Además, niveles de AF elevados pueden ser un objetivo inalcanzable para una gran parte de la población con SM. Si bien arribar a una mejora significativa de la condición física es un objetivo deseable para la mayor parte de las personas, los trabajos de investigación demuestran que solo un pequeño porcentaje de la población logra adoptar estos hábitos de vida tan activos. Para una persona sedentaria, como lo es la mayoría de las personas con SM, la adopción de un estilo de vida moderadamente activo puede significar beneficios importantes para su salud y resultar mucho más realista que llegar a niveles altos de actividad y condición física.

Por lo tanto, es importante no confundir una buena condición física – objetivo deseable, pero difícil de conseguir para la mayoría de los pacientes con SM- con la adquisición de un nivel saludable de condición física.

foto_articulo_bPrescripción de AF

Debemos apuntar a que todo paciente con SM tenga un estilo de vida activo (AF no programada), sabiendo que la situación ideal, más difícil de lograr, es complementar la actividad cotidiana con un programa de actividad física (AF programada).

AF no programada

La actividad intermitente confiere importantes beneficios. De esa manera, la recomendación de realizar 30 minutos de AF es válida para la acumulación de cortos períodos de tiempo (3 de 10 minutos, por ejemplo) a lo largo del día, según sugiere el informe del Surgeon General Executive Summary preparado por el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
La propuesta incluye sugerencias de fácil concreción en la vida cotidiana: subir por las escaleras en lugar de hacerlo por el ascensor, caminar en lugar de manejar distancias cortas, hacer ejercicios como pedalear en bicicleta fija cuando se mira televisión. Trabajos de jardinería y del hogar, bailar, o jugar activamente con los hijos o nietos, también puede contribuir a la sumatoria de 30 minutos por día de actividad, siempre que se lo haga a intensidad adecuada. Si la intensidad es baja, entonces debe prolongarse el tiempo de ejecución. Debe hacerse énfasis en la cantidad y no en la intensidad del ejercicio, considerando que los pacientes con obesidad y otras manifestaciones del SM frecuentemente presentan limitaciones para realizar actividades con carga. Esta recomendación permite que el paciente incluya, en su día a día, modalidades de ejercicio tales como caminata diaria de media hora.
Componentes de la Prescripción de la AF

Cardiovascular (Ejercicio Aeróbico)
  • Actividad aeróbica moderada (40-60%VO2max) 30 minutospor día (de corrido o en fracciones de 10 minutos), la mayoría de los días de la semana.
Entrenamiento de la Fuerza
  • 10 a 15 repeticiones de 8 a 10 ejercicios diferentes, 2 a 3 veces por semana. Cada repetición debe realizarse lentamente, abarcando todo el rango de movimiento mientras se contiene la respiración (Maniobra de Valsalva). El programa de entrenamiento debe abarcar todos los grandes grupos musculares
Equilibrio y Flexibilidad
  • Estiramiento (stretching) de los principales grupos musculares 1 vez por día luego de la actividad física. Entrenamiento del equilibrio 2 veces por semana.

AF programada

Apunta a la mejoría de la condición física, trabajando sobre los elementos que la componen, con el objetivo de conseguir los máximos beneficios sobre la reducción del riesgo cardiovascular. Dicha actividad deberá ser programada por un Lic. en AF y Deportes, capacitado en factores de riesgo cardiovascular, y controlado por el médico.

Sugerencias antes de abordar un programa de AF:

  • Realizar un control médico con el fin de establecer adecuadamente el estado de salud general de la persona
  • Evaluar la condición física de la persona y sus hábitos de actividad física.
  • Conocer las necesidades, los intereses y los objetivos del individuo en relación con un programa de actividad física.
  • Establecer objetivos realistas a corto y mediano plazo.

Recomendaciones a largo plazo para asegurar la adherencia al programa y su eficacia:
Evaluaciones de control para establecer periódicamente el estado de salud de la persona y su condición física, y en caso de ser necesario, modificar la prescripción del ejercicio.
Estos controles son también importantes para los procesos de educación y motivación.

Consideraciones Finales

Con base en los beneficios adquiridos, la AF debe ser enfáticamente reforzada, tanto en la prevención como en la terapéutica del SM. Sin embargo, aún persiste el desafío de encontrar estrategias efectivas no sólo para implantar los cambios en el estilo de vida sino también técnicas de adherencia para mantenerlos en el tiempo.

Dr Jorge Osvaldo Jarast

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